Nunca en mi vida había vivido una navidad con esa cantidad de juegos pirotécnicos.
Realmente se miraban muy bonitos en el cielo, pero el humo y el olor a pólvora estuvo molestándome por un buen rato a mí y a mis pobres perros que imagino habrán pensado que sería su última navidad sobre una tierra invadida por extraterrestres… (o por Bush buscando armas de destrucción masiva en el IGSS)

Un abrazo fraternal a todos los compañeros bloggeros, a todos los chapines esparcidos por el mundo y en especial a todos los familiares que tenemos lejos de nuestro lado.

¡FELIZ NAVIDAD!