A pesar de los días, la Tormenta Stan aún sigue evidenciando la furia con la que la naturaleza azotó a Guatemala.
Por favor vean un video que los amigos de Chapines en Europa publicaron en su sitio. (Ver video aquí)
La ayuda aún es necesaria!!! Y nuestros hermanos guatemaltecos continúan con problemas:
- Niños Huérfanos
- Poblaciones enteras inundadas o soterradas
- Casas inhabitables
- Inexistencia de víveres
- Nula asistencia médica en algunas comunidades
- Vías de comunicación seriamente dañadas o totalmente destruídas
Por favor hermanos guatemaltecos, continuemos dando… ¿Ya dimos? ¡Gracias! Pero es necesario más.
Por favor ingresen en esta nota donde podrán encontrar indicaciones para colaborar con organismos de solidez internacional que tienen menos probabilidades de desviar la ayuda para intereses personales. (Click aquí para ver la nota)



GRACIAS A GUATE360.COM POR HABER ACEPTADO LAS FOTOGRAFIAS CON EL CONTENIDO DE LOS DESASTRES DEL STAN, LA VERDAD ES QUE ESTE TIPO DE DESASTRES DEBEN DE QUEDAR PLASMADOS PAR AFUTURAS GENERACIONES SABIENDO DE ANTEMANO QUE ES UNA BUENA FORMA DE PREVENIR FUTUROS PROBLEMAS. ADELANTE CHAPINES NO DEBEMOS DE BAJAR LA GUARDIA PORQUE ESTAR UNIDOS ES LA SOLUCION.
De casualidad encontré esta nota acerca de Stan. Quiero compartir contigo mi experiencia. Laboro para una institución gubernamental como psicóloga y cuando sucedió esta tragedia de la tormenta, se hizo un llamado a profesionales para asistir a las comunidades afectadas, sin embargo, a todos los psicólogos del gobierno se les “ordenó” desplazarnos a aquellos lugares. Se me notificó un día viernes que el sábado, saldría comisionada en la primer brigada enviada a San Marcos para brindar apoyo. Junto a otros colegas, viajamos alrededor de 10 horas por tierra, por caminos destruídos, únicamente con algunas mudadas de ropa y un poco más de mil quetzales de viáticos que debían cubrir el costo de alojamiento, alimentación y transporte de 15 días. Afortunadamente, contamos con el apoyo incondicional del Jefe de Area y la Epidemióloga del Centro de Salud en San Marcos. Pero, el cuadro que presenciamos en lugares como Ojo de Agua y Piedra Grande. No estábamos preparados para lo que íbamos a ver, casas totalmente enterradas bajo el lodo húmedo y piedras gigantescas que se desprendieron de cerros y montañas, comunidades enteras que habían desaparecido, como el caso de la aldea Cuá, en donde murieron más de 100 personas que buscaron refugio en una iglesia, pero que el cerro por completo los soterró y no hubo más remedio que declarar toda esa zona como camposanto, personas que buscaban aún a sus familiares perdidos, tristeza y desolación. Fue algo realmente impactante, tanto, que de impulso, compré una camarita (de las más baratas) y tomé fotos que documentaban la magnitud de la catástrofe. Entre los relatos que escuché, está el de temblores fuertes y ruidos ensordecedores que antecedieron a una oleada de lodo y piedras que sobrepasaba los 2 metros de altura demoliendo todo lo que encontraba a su paso, las rocas de más de tres metros de diámetro que chocaban entre sí produciendo chispazos (a pesar de la humedad). El aire olía mal, me decían las personas que era a causa de los muertos que aún estaban enterrados, vi perros excavando y lloriqueando, ¿sería porque estaban allí sus amos o porque olían los restos de algo o alguien y querrían comerlos? Fue una de las experiencias más impactantes en mi vida, también una de las más frustrantes, pues, estabamos nosotros allí, tratando de dar apoyo emocional a grupos de personas que lo que necesitaban en principio eran alimentos, medicinas y techo, eso era lo que pedían. Escaseaba el agua potable y había dificultades con la energía eléctrica y como los caminos estaban bloqueados, casi no lograba ingresar algún tipo de ayuda. En ningún diario televisado o escrito, ví imágenes como las que presencié, posiblemente por la dificultad de acceso. Cuando volví a la capital, me dí cuenta que la gente aquí no se había enterado de la magnitud de ese desastre, no había pasado de ser “una noticia más”…