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Grito en el Cielo: Mitos y Realidades del Problema del Agua

Con motivo del día mundial del agua prácticamente todos los medios de comunicación de Guatemala se declararon en pie de guerra por el crónico problema de escasez de agua que cada día llega a niveles más preocupantes. Es común ver que tanto los medios como los líderes sectoriales y personas con cierto nivel de educación se pronuncien al respecto, por lo general en tonos alarmantes. Lamentablemente, cualquier cantidad de genuina preocupación no sirve de nada cuando ésta se basa casi exclusivamente en mitos.

Lo anterior puede sonar severo, pero lo digo porque el manejo del agua es una de las pocas cosas para las que me siento técnicamente calificado para opinar. Tuve la oportunidad de haber estudiado en el extranjero una carrera que no existe en Guatemala y que tiene que ver con el manejo integral del recurso hídrico. No pretendo hacer alarde de mi CV, simplemente quisiera compartir mi opinión profesional. El tema da para mucho, pero debido a limitaciones de espacio permítaseme desvanecer los mitos más comunes nada más:

Mito:
No hay agua

Realidad:
Guatemala es un país riquísimo en agua. Lo que no abunda en Guatemala es lo siguiente:
- Personal técnico calificado
- Visión y voluntad política
- Empresarios visionarios capaces de tomar riesgos
- Políticos honestos
- Cultura de inversión pública
- Sentido Común
- Leyes idóneas
- Respeto a la vida
- Responsabilidad social

Mito:
Hay despilfarro de agua.

Realidad:
El despilfarro del agua es algo muy relativo, que en la mayor parte de los casos creemos que existe porque nunca hemos visto un sistema de clase mundial. En los países desarrollados los sistemas están diseñados para distribuír de 200L a 500L por persona por día. El chapín más despilfarrador no llega ni a la mitad de la menor de esas cantidades (si pudiera hacerlo). Un verdadero ejemplo de despilfarro sería la irrigación de los campos de golf en el desierto de Arizona. Aún cuando mínimo, las fugas sí son un problema válido, pero tiene mucho que ver con las limitaciones de los mitos anterior y posterior.

Mito:
No tenemos dinero para construír sistemas de clase mundial.

Realidad:
Completamente falso. Sólo con la cantidad de dinero que los guatemaltecos gastan en agua salvavidas podrían construírse sistemas de primer orden

Mito:
Las técnicas de urbanización de los países desarrollados no se adaptan a nuestra realidad.

Realidad:
Los países desarrollados utilizan esas técnicas precisamente porque a lo largo de los años han aprendido que es la manera más económicamente factible de hacer las cosas. En Guatemala la planificación es virtualmente inexistente, por eso las cosas se hacen al revés y todo sale mucho más caro.

Mito:
El manejo de aguas pluviales es un lujo que solo los países ricos se pueden dar

Realidad:
Mientras mayor sea la precipitación, mayor debe ser la prioridad del estado de implementar políticas de manejo de aguas pluviales. Las cantidades de dinero que se gastan en reconstrucción y recapeo anual sobrepasan significativamente la inversión que tomaría el construír sistemas de control de cantidad de aguas pluviales. A juzgar por el estado de los carreteras, caminos y puentes, la hidrología aplicada es virtualmente desconocida en Guatemala.

Mito:
Las inundaciones y deslaves son “desastres naturales�.

Realidad:
Tanto las inundaciones como los soterramientos pueden ser evitados por lo menos en un 90% de los casos. La pérdida de vidas humanas puede evitarse en un 99% de los casos. El creer que todo es “castigo de Dios� es simplemente una soberana muestra de ignorancia. Lo que se necesita son estudios integrales de hidráulica de ríos e hidrología de cuencas que delimiten los niveles naturales de inundación y que permitan la predicción de destrozos antes de que ocurran. Esto combinado con leyes que impidan el uso de las pendientes resultarían en pocas o ninguna pérdida de vidas humanas durante un huracán como el Stan.

Mito:
El dragado de los ríos nos protege de las inundaciones.

Realidad:
Creer este mito es peligroso porque puede crear un falso sentido de seguridad. El verdadero propósito del dragado es facilitar la navegación fluvial. Aún cuando el dragado facilita en cierta medida el flujo sobre el cauce, no sirve de mucho para proteger las areas arriba del nivel normal del río (que es el volúmen que ocupa un evento pluvial extraordinario). Para entender este problema se necesita conocimiento de hidráulica de ríos.

Artículo cortesía de Quintus, también en su blog Hunapú e Ixbalanqué.

Publicado por Quintus en General
 
 
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