Eso de estar enamorado lo pone a uno medio tonto. Lo descubrí cuando un amigo se puso a alucinar con una musa, amiga mía, y desde ese entonces recita poesía de Neruda hasta en el inodoro. Le pegó tan fuerte que dejó no sé que tanta responsabilidad, tanto que no se recordó, de un compromiso que teníamos en el trabajo.

Cuando le reproché su falta de cordura, su falta de responsabilidad y compromiso, suspiró y emitió un comentario a cerca de la luna llena y lo hermoso de su contorno.

Luego se sonrió sin motivo, y me dijo que viera cómo me las arreglaba, porque se iba a ver a su amada. -¡Otra vez! -le repliqué, no escuchó, simplemente se dio la vuelta y se fue.

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