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Enamorado

Eso de estar enamorado lo pone a uno medio tonto. Lo descubrí cuando un amigo se puso a alucinar con una musa, amiga mía, y desde ese entonces recita poesía de Neruda hasta en el inodoro. Le pegó tan fuerte que dejó no sé que tanta responsabilidad, tanto que no se recordó, de un compromiso que teníamos en el trabajo.

Cuando le reproché su falta de cordura, su falta de responsabilidad y compromiso, suspiró y emitió un comentario a cerca de la luna llena y lo hermoso de su contorno.

Luego se sonrió sin motivo, y me dijo que viera cómo me las arreglaba, porque se iba a ver a su amada. -¡Otra vez! -le repliqué, no escuchó, simplemente se dio la vuelta y se fue.

Ya antes me había contado que van cinco ocasiones en las que él va al trabajo de la chica, como a mediodía. Y se mantiene allí hasta ya entrada la noche. -¿Y ella o vos, no tienen otra cosa que hacer? -Pregunto. -Sí, -me responde, -pero… ¿De qué estamos hablando?

Otra vez pregunto, -¿Y qué, no les da hambre tanta habladera?

-¿Comer? -Responde.

Ya con esta son tres veces que me deja sembrado por irse con su piropeada, y cuando paso por allí, los veo con toda su felicidad a flor de piel.

Él está enamorado, lo sé. Y sé que su caso es casi irremediable, que su cura no está en que lo corten, sino en que se desilusione. ¿Esto es una clara muestra que los enamoramientos son sólo ilusiones? Porque a mi amigo, lo pueden chapotear, tirar, manosear, luego escupir y él, bien gracias. Todo mientras la ilusión perdure.

Es cierto, el amor deja a cualquiera medio atontado. Y mi amigo es la prueba fiel de ello.

Yo conozco a la chica, y en realidad no está para nada despreciable. Buena familia, educada, liberal, con juicio crítico, bella, pero con un gusto un poco extravagante si en realidad le gusta mi amigo.

Realmente me preocupa mi amigo, no por él, ya que está feliz, sino por la actitud que toma. Ya que ese tipo de cosas no son las suyas; que tarjetitas por aquí, que regalitos por allá, hasta le compró una muñeca que dice se parece a ella. Cuando le pregunté si eso no era un tanto exagerado me recita un poema de Gustavo Bequer, si me preguntas qué es poesía, Poesía lo es ella, y lo escribe en la tarjetita de la muñeca.

Me da un poco de miedo mi amigo ya que jamás lo había visto así. Medio babosón y alucinado. Con una carita de perrito faldero que no se la quita nadie.

Me da miedo que el amor sea así de raro. Que todo juicio se ponga en entredicho y que pueda más una mujer que cualquier cosa en el mundo.

Pero me da mucho más miedo la impotencia de la inteligencia, del buen juicio, de la lógica ante algo tan rosa, como el amor. Claro que todo depende con qué serenidad lo tome uno. Pero, nadie sabe… nadie sabe…

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