A lo largo de nuestras vidas y conforme los días van pasando, acumulamos memorias que según algunos científicos, nunca se olvidan. Sea así o no, algo muy cierto es que una de las cosas que difícilmente olvidamos es una sonrisa. La sonrisa de nuestra madre o padre, la de los amigos, nuestra pareja o incluso, la de un desconocido que en algún día muy particular, nos habrá mostrado un poco de esperanza. Este escrito es corto pues las protagonistas son esas sonrisas que recordamos en una camioneta, en la escuela o tal vez en una fotografía. A éllas, gracias por alegrarse y con éllo alegrar nuestras vidas.