Carlos Peña - Latin American IdolRepentinamente se siente en el ambiente un extraño aire de unidad. Sí, es emocionante recibir buenas noticias, emocionante y, en nuestro caso, obscenamente necesario. El miércoles escuchaba la radio “sí, soy originario de Ocós pero vivo en Sanarate, y acá tengo a mi familia emocionada por este muchacho Peña“, así se repetían expresiones de alegría y solidaridad en el programa, la banda llamaba desde el extranjero demasiado emocionadas (demasiado queda bien), hasta raro se siente uno, digo, no es ser pesimista pero no es normal esa condición entre nosotros, o por lo menos no es cotidiana. Suena triste y desalentador pero no hay que tomárselo tan a pecho, total siempre hemos encontrado buenos pretextos para echarle ganas, o sin ellos, también.

A este espacio geográfico y simbólico que compartimos como nación le ha tocado duro, la historia nuestra pareciera estar escrita a pura tensión, vamos, no es ser quejones, es que en realidad no estamos acostumbrados a las buenas noticias porque, en general, no hemos sido un país de buenas noticias… nos alegramos mucho por Carlos Peña, nos alegramos mucho por las medallas de los panamericanos, por algunas de las páginas de la sección deportiva y por bastante menos de la sección cultural (ojo que lo de Peña sale en espectáculos y no en cultura). Alegra eso de no ser noticia mundial sino ser una total y absoluta noticia nacional, sí, es a nosotros a quienes nos conmueve todo esto, la convención del Comité Olímpico nos puso en ojos de todo el mundo pero no pasó de una lateral sonrisa para los guatemaltecos.

Bien por los incentivos a las buenas noticias, ahora, problemas alrededor de:

1: nos gusta apoyar a los ganadores, darles ánimo, rasgarnos la camisola por; pero, por qué no desde antes, por qué no echarle ese ímpetu a la banda desde antes de que tome el avión, y no hasta que regresa con las medallas en el cuello. Ese lado es complicado.

2: La gran mayoría de las veces no nos enteramos de que sí tenemos bastantes buenas noticias, demasiadas consciente o inconscientemente los medios invisibilizan una gran cantidad de acontecimientos de gran importancia para nuestra compartida conciencia nacional.

Bueno, nos queda a nosotros ser los difusores de las buenas noticias entonces, a ver…