AdictoBienvenidos al club de adictos, exiliados y nostálgicos.

– Adictos al reconfortante cansancio que se siente al subir las escalinatas de El Gran Jaguar o los montículos de Kaminal Juyú.
– Adictos a la vergüenza de tener la ropa toda manchada de guacamol y salsa después de comernos una tostada en 30 segundos.
– Adictos al nudo ese en la garganta cuando ya es tarde y nuestros padres o hijos aún no llegan a casa.
– Adictos también a esa sensación de adormecimiento de la lengua y los labios luego de una buena enchilada gracias al sagrado chiltepe en un pedazo de churrasquito.
– Adictos al olor a pólvora ya sea una mañana de cumpleaños o una noche buena.
– Adictos a las lágrimas que se derraman al escuchar las notas del Himno Nacional aunque no nos lo sepamos y aunque lo sepamos, poco entendamos de lo que quiso decir el maestro Palma.

Adictos en fin.
Somos adictos a sentirnos guatemaltecos…

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