Octubre comienza con el día del niño. Los colegios, los centros comerciales y los padres están pendientes. No falta quien le diga a alguien en la oficina “feliz día del niño, vos”. La fecha es algo como los aniversarios de casados para ciertos homeros simpsons que a veces somos “d`oh! Se me olvidó de nuevo”, cuano uno siente ya es mediodía del día del niño, y a ver a quién se felicita, a quién se le compra el juguete.

Octubre tiene nombre como de legos, como de constructor, pareciera que la palabra se armara con trocitos o-c-t-u-b-r-e, porque le dedicamos un espacito al niño (no estoy seguro de cuán grande sea el espacio pero se lo damos). Total empiezan las vacaciones y el tiempo libre y las llamadas al trabajo “mamá será que me das permiso…” y las llamadas al papá “gordo ahí te acordás…”

y repententinamente en la televisión aparace una calabaza
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