Caminito de la escuelaEmpezaron las clases y la opinión siempre estará dividida: los que se alegran y los que de plano no. Los primeros suelen ser los padres de familia, probablemente la principal razón sea el futuro de sus hijos, la formación, etcétera; y en el silencio de la mente también dicen “¡gracias a Dios!, ya no estará en casa todo el día?; sucede. Los otros, los tristes, suelen ser los estudiantes, se acabaron las vacaciones y empieza el largo recorrido, las levantadas temprano, los desayunos atragantados, las tareas (seguro esto es lo más triste), solo mientras se reacostumbran a la rutina.

Ahora que los padres también tienen sus razones para sentir de otra forma el regreso a clases, sobre todo cuando abren el famoso “listado de útiles escolares?, ¡uh!, golpe bajo, la segunda parte del aguinaldo se va: la mitad en terminar de pagar los regalos de navidad, y la otra mitad en estos menesteres académicos. Útiles escolares, complicado término (¿existirán los inútiles escolares?). Cuadernos, lápices, lapiceros, y una serie de libros de texto que se llevarán el %70 del costo de la lista. Con la sonrisa de lado los padres entregan a sus hijos una mochila llena de las herramientas con que pasará entretenido buena parte del año.

Claro, la educación no debe regatearse, pero en una sociedad donde el sistema educativo pareciera ser el fantasma de las navidades pasadas (con sus cadenas y su lenta tristeza) pero todo el año, siempre se vale la reflexión, de acuerdo a cada condición la educación puede ser a) una necesidad, b) un requisito, c) un privilegio, d) una inversión, e) un gasto, f) un derecho. Complicado panorama.

Finalmente para muchos de nosotros el colegio fue un momento feliz de la vida, y claro sin él no estaríamos leyendo esto, pero el caminito de la escuela siempre debería ir más allá, aunque ese “más allá? no esté muy claro, solo con la personal certeza de que nosotros, cada uno, tenemos que ver directamente con ello.

Para empezar pues, volvamos animados a clases, ya por el futuro, ya por la alegría, ya porque alguna vez fuimos nosotros los niñitos de la mochila, a recorrer el caminito….