Sobre Germán Chupina pesa (o pesaba) una serie de graves acusaciones de genocidio, torturas y terrorismo por sus acciones durante la época en que fungió como Director de la extinta Policía Nacional, en tiempos del gobierno de Romeo Lucas.
Varios medios internacionales se han expresado de diversas formas sobre el deceso:
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La Crónica de Hoy afirma: “[Germán Chupina] murió ayer en su país a los 84 años sin que la justicia… se atreviese a sentarlo en el banquillo de los acusados.” y “…la Corte Constitucional falló recientemente que la justicia española no tenía competencias para juzgar a guatemalteco…”; aparentemente la Corte de Constitucionalidad que dio un fallo favorable a Chupina, Ríos Montt y el resto de acusados considera que la justicia guatemalteca tampoco es competente para juzgar a ningún guatemalteco (véase “El 98% de asesinatos ocurridos en Guatemala quedan impunes”)
El diario español El País titula una de sus noticias “Muere el coronel guatemalteco Germán Chupina, procesado en España por genocidio”.
La ex candidata presidencial y Premio Nóbel de la Paz Rigoberta Menchú manifestó a Prensa Libre: “La demora del proceso judicial hizo que Chupina muriera sin que le llegara la justicia.”
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De esta forma, Germán Chupina muere al igual que el ex-presidente Romeo Lucas, sin haber sido juzgados por los crímenes de lesa humanidad que la Audiencia Nacional española le imputara apoyada por cientos de guatemaltecos.
Descanse en paz… todo aquel que sin culpa alguna perdió la vida en el Conflicto Armado Interno.



GERMAN CHUPINA BARAHONA, QUE LA JUSTICIA DIVINA TE JUZGUE, DE ACUERDO A TUS HECHOS:ATROCIDADES,
TORTURAS,GENOCIDIOS,ROBOS,HUMILLACIONES,ABUSO DE PODER,ETC,ETC,ETC……….ESPERO QUE NO DESCANCES EN PAZ, HASTA PAGAR LO QUE HICISTE.
VOS Y TUS COMPINCHES……
DESCANSA EN PAZ TODO AQUEL INOCENTE QUE CAYO EN TUS MANOS, SUPLICANDO MISERICORDIA Y QUE NO LA ENCONTRO EN VOS NI EN TUS COMPINCHES, QUE SE ACUSO A SI MISMO DE CULPABLE POR LAS TORTURAS A QUE FUE SOMETIDO, QUE ACUSO A OTRO POR MIEDO DE SU MISMA VIDA Y LA DE LOS SUYOS, TENGA DIOS MISERICORDIA Y LE PERDONE,
Las atrocidades de Chupina son probablemente las que mejor documentadas y más testigos tengan de todas. Irónicamente muy buena parte de esta evidencia fué guardada por la misma policía nacional. Testigos preseciales dan cuenta de cuando a un empresario se le empezaba a formar un sindicato iba a visitar a Chupina y este le decía: no me cuente historias, deme nombres!!. A los pocos días aparecían muertos los sindicalistas…
Que semejante chacal haya muerto sin castigo es una vergüenza nacional.
En efecto que esté en Paz el General German Chupina Barahona, porque el “dicen que…”, no es evidencia de nada de lo que se le imputó siempre, por ser una persona célebre en época de conflicto y por el cargo que ocupó. El General combatió la guerrilla y cumplió con su trabajo, nunca fue genocida y esos guerrilleros muertos en combate también fueron asesinos, ellos fueron canonizados como santos, pero eran torturadores y asesinos, cobardes que no daban la cara y actuaban a mansalva. El karma es la ley de causa y efecto, el General falleció en su casa con 86 años, en paz, porque no debía nada, esa es la justicia divina. El infierno está en la tierra. Ya veremos si la Sra. Menchú y sus acusadores tienen esa fortuna, si es que en efecto no deben nada. La “corte celestial” juzgará a cada uno, y ciertamente los que fuimos amparados alguna vez por la justicia en época de Chupina, podremos dar testimonio de que su reputación ha sido manchada por pseudointelectuales con tendencias guerrilleras que deforman los conceptos. Hablan de secuestros, cuando deben hablar de capturas y hablan de víctimas cuando ellos también eran victimarios. En una Guerra no hay más víctimas que las que están en medio de 2 bandos. Asumen que todo índigena era guerrillero y por eso piensan que matar guerrilleros era ser genocida. eso es rídiculo! Cuantos poblados indígenas no fueron protegidos en la guerra por el ejercito, constituido también tanto por ladinos como índigenas. La gente seguirá hablando, pero los que supimos de buena fuente cómo era el General estaremos agradecidos con él por dejar una huella positiva en nuestras vidas. En este mundo nada es blanco o negro.
Señora Roberta Merida
“no es evidencia de nada de lo que se le imputó siempre”
Permitame decirle que los recien descubiertos archivos de la policia nacional, que este individuo dirigio durante los ochenta tiene evidencias de sobra, por eso no se preocupe.
No pretendo que entienda pero intentare explicarle que quienes representan y sirven en un gobierno y por ende a su sociedad estan obligados a atenerse a las mismas leyes que juraron defender y ejercer, jamas, y por principio es inaceptable, aceptar y defender a un servidor publico por los crimenes que cometio, no en nombre de la justicia y la ley; desde el momento que este individio se desentendio del ejercicio de la ley la quebranto y se convirtio en un criminal más.
No sé y procuro no dudar de que existan militares honorables y respetables, pero este señor no era uno. A las cosas por su nombre
Criminal.
ROBERTA MERIDA: NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER Y PEOR IGNORANTE QUE EL QUE NO QUIERE INSTRUIRSE, POR LO QUE UD, COMENTA PARECE QUE UD. FUE UNA DE LAS PERSONAS QUE FUERON BENEFICIADAS A TRAVEZ DEL INDESEABLE CHUPINA BARAHONA, ESO NO SIGNIFICA QUE EL FUERA INOCENTE, LO IDEAL ES QUE PAGUE EL CULPABLE SEA LADINO SEA INDIGENA SEA QUIEN SEA MEDIA VEZ ES CULPABLE TIENE UNA DEUDA CON LA SOCIEDAD, CON DIOS Y CON SIGO MISMO, NO JODA PONGASE LA MANO EN LA CONCIENCIA SEA MAS JUSTA Y NO MIRE SOLO POR EL DERECHO DE SU NARIZ,POR ESO ESTAMOS COMO ESTAMOS, CON GENTE COMO UD, SEGUIRAN HABIENDO GENTE COMO CHUPINA!
Señora Ana Ruth, o lo que sea:
Más ignorante que usted utilizando ese lenguaje soez como lo es la vulgaridad “joder”, seguramente me dice que clase de gente es usted, corriente como sus comentarios.
Si desea culturizarse un poco y documentarse, puede leer este artículo de un destacado periodista nacional llamado Jorge Palmieri, y no me interesa para nada hacerle cambiar su punto de vista, pero al menos que se de la posibilidad de abrir su mente estrecha y aceptar con tolerancia lo que otros opinamos y los que sí vivieron en esa época y estuvieron cerca de las escenas que otros solo se dejan llevar por el “dicen qué”.
“La muerte del general Chupina
Estoy plenamente consciente de que por el hecho de escribir estas palabras me estoy exponiendo innecesariamente a la intolerancia e incomprensión y a la implacable crítica de las personas que por principio odian a todos los militares en general, ya sea porque sencillamente les desagrada y repudian la profesión castrense, o porque alguna vez han tenido una mala experiencia con algunos de ellos en particular. Podría guardar un cómodo silencio y no escribir absolutamente nada sobre la reciente muerte del general de brigada Germán Armando Chupina Barahona, acaecida durante la mañana del domingo pasado, por causa natural, a los 86 años de edad, como consecuencia de un infarto cardíaco y paro respiratorio, en su casa de habitación ubicada en la población de Boca del Monte, municipio de Villa Canales. Pero no me da la gana guardar silencio.
No podría decir que fuimos amigos, porque jamás cultivamos una relación de amistad, pero lo conocí cuando desempeñaba el cargo de Director General de la Policía Nacional y le hice una larga entrevista para el ya desaparecido periódico Impacto y eso me sirvió para conocer un poco de su vida, de su trayectoria, de su entrañable amor por Guatemala y algo de su pensamiento. Me causó buena impresión porque me pareció un militar disciplinado y responsable que sabía que tenía sobre sus hombros la importante y delicada responsabilidad de dirigir esa entidad para garantizar la seguridad de los guatemaltecos y, en lo que le correspondía, preservar la estabilidad del gobierno del que formaba parte, por lo cual tenía que ser firme para combatir a la subversión urbana. Y él lo hizo con firmeza, de acuerdo a las circunstancias. Por otra parte, supe de muchas personas que le estaban agradecidas porque les había salvado la vida o había rescatado de un secuestro extorsionador a algún pariente o a ellos mismos. Los guatemaltecos somos demasiado exigentes e injustos con los funcionarios encargados de velar por el orden y luchar contra la delincuencia. Cuando no logran poner un alto a las actividades delincuenciales, decimos que son incompetentes, pero protestamos cuando adoptan medidas drásticas que podrían causarnos alguna insignificante molestia. Les exigimos que impongan el orden, pero sin que nos cause ninguna molestia. Somos muy elocuentes para las críticas, pero somos parcos para el reconocimiento y el elogio.
Sé que durante su desempeño como Director General de la Policía Nacional, el general Chupina cometió excesos y errores, porque era imperfecto, como lo somos todos los seres humanos. Pero fue un hombre cabal y responsable en sus obligaciones, y así como fue implacable con los infractores de las leyes y el orden, que le odiaban mortalmente, fue sobre todo un amigo leal. Por eso no me da la gana quedarme callado y, frente a quienes no le perdonan ni muerto por sus acciones, siento necesidad de despedirlo con estas palabras y desearle descansar en paz.
Con esto no necesariamente estoy diciendo que estuve de acuerdo con todo lo que él hizo. Por el contrario, estuve en desacuerdo con algunas de las medidas que tomó, pero comprendo que es diferente ver los toros desde la barrera que en el ruedo.
Por ejemplo, creo que el lamentable episodio en las oficinas de la embajada de España pudo haberse resuelto de una manera menos trágica, con lo cual se habría evitado el incendio que provocaron los campesinos del Quiché, encabezados por Vicente Menchú, dirigente del Comité de Unidad Campesina (CUC), brazo armado de la guerrilla, y los estudiantes universitarios integrantes de una célula subversiva comunista que les dirigió en la malhadada “Operación Subida? cuando invadieron las instalaciones diplomáticas españolas con la cara cubierta con pasamontañas y armados de pistolas y botellas llenas de gasolina o cócteles molotov. Se pudo haber impedido que hubiesen lanzado a los policías una de las botellas con gasolina que llevaban y fue la verdadera causa de que estallaran todas las demás y causaran la muerte inmediada a 37 personas, por sofocación. Quizás habría sido mejor que los agentes de la Policía Nacional no trataran de entrar por la fuerza al edificio, pero tenían órdenes de hacerlo con el entendible propósito de devolver el control de las instalaciones a los legítimos ocupantes y salvar la vida a todos los rehenes, entre quienes se encontraban el ex Vicepresidente licenciado Eduardo Cáceres Lehnhoff y el ex ministro de Relaciones Exteriores licenciado Adolfo Molina Orantes y el catedrático de la facultad de Derecho de la USAC, doctor Mario Aguirre Godoy, quien tuvo la suerte de escapar a tiempo.
Además, el inciso 2) del artículo 22 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, dice lo siguiente: “El Estado receptor tiene la obligación especial de adoptar todas las medidas adecuadas para proteger los locales de la misión contra toda intrusión o daño y evitar que se turbe la tranquilidad de la misión o se atente contra su dignidad?. Por consiguiente, era deber del gobierno restablecer el orden en esa embajada y devolver el control de sus oficinas al embajador y demás personal diplomático y administrativo de la misión española.
El propósito era justo y necesario, no cabe duda, porque las autoridades del país anfitrión no podían tolerar que unas personas ajenas al personal diplomático y administrativo de ese misión se apoderasen impunemente de esas instalaciones y tomaran como rehenes a todas las personas que se encontraban dentro, incluyendo a esos dos ilustres personajes guatemaltecos que habían sido engañados y llevados con trampa por el nefasto embajador comunistoide Máximo Cajal y López, quien seguramente algún día va quemarse a fuego lento en el Infierno que dice el papa Benedicto XVI que existe.
Quizás no habría sentido este deseo irrefrenable de escribir estas palabras si no hubiese leído y escuchado las expresiones de odio y sed de venganza de algunas personas que, obviamente, jamás le perdonaron que cumpliese con su deber costitucional como Director General de la Policía Nacional en aquellos días de extrema violencia cuando las fuerzas clandestinas de las guerrillas sembraban el terror y estaban a punto de derrocar al gobierno establecido que presidía el general Fernando Romeo Lucas García, de quien Chupina nunca dejó de ser un fiel amigo y valioso colaborador.
Los enemigos jurados del general Chupina, sobrevivientes de aquellas luchas fratricidas o decendientes de los que murieron como consecuencia de la represión oficial, particularmente quienes como la compatriota Rigoberta Menchú Tum -para escarnio de la historia de la humanidad premio Nobel de la Paz 1992- y sus camaradas o aliados trataron infructuosamente, por todos los medios a su alcance, de extraditarlo a España para que terminara allá los últimos días de su vida metido en una mazmorra española. Sólo así habrían podido satisfacer su insaciable sed de venganza, pero ahora han llegado al extremo de expresar que lamentan que el general Chupina haya muerto por causa natural, en su casa, rodeado de su familia, en su propia cama, antes de haber sido extraditado. Estos enfermos de odio se lamentan de que haya fallecido antes de que ese jilipollas o bellaco juez de la Audiencia de España hubiese logrado su malévolo propósito de arrancarlo de su vieja querencia de Boca del Monte para llevárselo a que terminara los últimos días de su vida en una carcel española. Pero la Corte de Constitucionalidad, consciente de nuestra soberanía, respondió a sus pretenciones como se dice vulgarmente “¡Huevos Tula!”
Ha sido tan grande y tan mezquina la ingratitud de quienes odian al general Chupina aún muerto, que han tratado de negar que a pesar de su origen tan humilde y de sus inicios cuartelarios, se graduó de Escuela Politécnica. Pero, aunque les duela, Germán Chupina Barahona se graduó de la máxima escuela militar de Guatemala en 1956 con la promoción 57 y el número 1537.
Que en paz descanse el general Chupina. Aunque quienes le odian por haber cumplido con sus obligaciones no podrán descansar en paz del coraje de que les dá que nunca lograron su propósito de que fuese extraditado a España para que muriera solo y abandonado, lejos de su patria, en una cárcel española para satisfacción de la premio Nobel de la paz y de todos sus izquierdosos corifeos.
Pero Dios no quiso que así fuera y le hizo morir tranquilamente en su casa y rodeado de sus seres queridos, en vez de que sus enemigos se hubiesen dado el gusto de verle morir en una cárcel de España. La corte de la Audiencia Nacional de España se llevó un plantón, porque nunca logró extraditarle, y el general Chupina ya se encuentra ante la Corte Suprema de Dios para dar cuenta de su vida. Si es que de verdad hay un Juicio Final -como dicen- él tendrá que someterse al vereicto de la justicia de Dios, porque los hombres no debemos ser jueces imparciales de los hombres.
Al morir fue velado y enterrado con honores militares -como correspondía a su alto rango- y sus restos reposan en el cementerio de su amado pueblo Boca del Monte, donde él vivió tantos años y siempre quiso que fuese su última morada”.
Señora Ana Ruth, o lo que sea:
Más ignorante que usted utilizando ese lenguaje soez como lo es la vulgaridad “joder”, seguramente me dice que clase de gente es usted, corriente como sus comentarios.
Si desea culturizarse un poco y documentarse, puede leer este artículo de un destacado periodista nacional llamado Jorge Palmieri, y no me interesa para nada hacerle cambiar su punto de vista, pero al menos que se de la posibilidad de abrir su mente estrecha y aceptar con tolerancia lo que otros opinamos y los que sí vivieron en esa época y estuvieron cerca de las escenas que otros solo se dejan llevar por el “dicen qué”.
Tómese su tiempo y todo aquel que se jacte de conocedor del tema como para opinar libremente y busquen en este link.
http://www.jorgepalmieri.com
la noticia “Muere el General Chupina”
Que ignorancia tan grande justificar a un asesino de esta magnitud, decir que cumplio con su deber. Que barbaro. Dios que los perdone a ustedes senora roberta y senor palmieri porque de este chupina se encargara el mismisimo diablo.
Al final, de eso se trata. Nosotros podremos tener nulo o abundante conocimiento sobre el tema (derivado de lecturas, experiencias propias, chismes, etc.)… pero de nada sirve que comentemos o discutamos porque la justicia está en otras manos.
Saludos.
ROBERTA, GRACIAS POR SUS COMENTARIOS, Y DARSE A CONOCER COMO Y QUE ES UD. ESO NO SIGNIFICA QUE UD TENGA LA RAZON, YO NO SOY NADIE PARA JUZGAR AL GENOCIDA, PERO SUS HECHOS HABLAN POR EL, COMO DICE ALFA LA JUSTICIA ESTA EN OTRAS MANOS,
Que se este quemando hasta lo mas profundo del infierno este degenerado genocida, ex jefe de la policia militar ambulante, y asesino a sueldo del otro ignorante lucas garcia genocida elevado hasta la cien milesima potencia, me imagino que les dieron buen hueso en el infierno a lo dos estupidos, engendros del demonio.
DEJEN YA DESCANSAR EN PAZ A MI ABUELO, QUE PESE A QUIEN LE PESE Y MAS AL JUEZ ESPAÑOL PEDRAZA QUE NO TIENE VOZ NI VOTO EN MI PAIS.NO PUDIERON SEÑORES, NO SE PUEDO ENTIENDANLO. LA CORTE DE CONSTITUCIONALIDAD DIJO QUE ERA INOCENTE Y LO DEJO EN LIBERTAD,NO MURIO EN PRISION DOMICILIAR COMO DICEN MUCHOS MENTIROSOS. HABLEN TAMBIEN DE LAS VIOLACIONES DE LOS DERECHOS HUMANOS, CRIMENES, Y MIL COSAS QUE HICIERON LOS GUERRILLEROS Y LO DE LA QUEMA DE LA EMBAJADA, EL EMBAJADOR DE ESA EPOCA SABE MUY BIEN QUE PASO ALLI Y A EL NADIE LE RECLAMA NADA.ESA EMBAJADA JAMAS SE HUBIERA QUEMADO SI LOS QUE LA TOMARON NO HUBIERAN LLEVADO BOMBAS HECHIZAS DE GASOLINA, USTEDES SOLITOS SE PRENDIERON FUEGO .
HONOR A QUIEN HONOR MERECE Y MI PAIS ES LIBRE SOBERANO E INDEPENDIENTE GRACIAS A HOMBRES CON EL VALOR DE MI ABUELO.
MI ABUELO MURIO EN SU CASA, CON LA GENTE QUE LO AMAMOS , ME SIENTO FELIZ POR ESO, AUNQUE ME DUELE MUCHO SU PARTIDA,.
PERO ME ALEGRA QUE LA LEY DE MI GUATEMALA NO LE DIO GUSTO A LA SEÑORA RIGOBERTA MENCHU PREMIO NOBEL DE LA PAZ, CUAL PAZ SI TANTO LE DUELE REPARTA SU PREMIO ENTRE LAS VICTIMAS QUE USTED INVENTO Y DIGA TAMBIEN LOS CRIMENES QUE COMO EX GUERRILLERA HICIERON USTEDES RESENTIDOS DE IZQUIERDA.
QUE EN PAZ DESCANSE EL GENERAL CHUPINA.
Gracias a Dios otra escoria que tanto daño le hizo al país se fue para siempre y va a recibir el justo castigo que Dios le imponga por sus atrocidades cometidas en esta vida ahora solo falta que el otro genocida del Rios Montt se valla junto con Chupina a así talvez el país logre levantarse de nuevo como enla época dorada de Arevalo
Hay CLAUDTA, PUES NIMODO SON DE IZQUIERDA PORQUE CON LO QUE TU ABUELO SE ROBO, USTEDES SE VOLVIERON DE DERECHA NO, TU PAIS OJALA NUNCA UBIERA NACIDO TU ABUELO AQUI, Y DISES QUE GUATEMALA TIENE JUNTICIA CLARO PARA LOS LADRONES, Y ASESINOS COMO TU ABUELO SIEMPRE VA A VER POR QUE POR DINERO TODOS SE VENDEN, NO ME EXTRAÑARIA VOLVER A ESCUCHAR DE NUEVO EL APELLIDO CHUPINA EN EL CONGRESO, LISTOS PARA SEGUIR ROBANDOLES A LOS DEMAS, PERO EN FIN A MI HASTA VERGUENZA ME DARIA DECIR QUE SOY NIETA DE UN ASESINO…
cada quien tiene su propia version de los hechos, seria irresponsable de mi parte tomar partido en este tema y solo los que vivieron esa etapa de la historia de guatemala, podrian opinar ” aunque hasta ellos no podrian ser objetivos” porque cada uno tiene una version desde su punto de vista , aqui lo unico que queda es romper las cadenad del odio, y eso implica el saber perdonar. lo demas seria solo una necedad de nuestra parte con el Afan de seguir en comflicto y de nada serviria la sangre derramada.
Me parece que la señora Roberta Mérida o tuvo lazos sentimentales con el tal señor (porque de General de nada le sirvió a su patria), alguna vez estuvo enamorada de él, o simplemente está ciega (pasa por efecto así como Manolito Castillo y los jutiapanecos, estos últimos por recibir ayuda económica o de interés personal, sin que se les logre despertar o hacerles ver con claridad de donde provenía tal ayuda). Este tipo que no combatió a la guerrilla (porque combate el que se enfrenta cara a cara con su agresor), y que sólo daba órdenes tras un escritorio. Creer que sabe mucho de la vida de este individuo por una entrevista planteada con él , mejor hágamela a mi, y verá como la convenzo de llamarme Bill Gates. El asesino intelectual comúnmente tiene un comportamiento agradable, dulce y compasivo; tiene un comportamiento normal con una gran autoestima y una excelente habilidad de comunicación, más ante las mujeres, no lo digo yo, hay estudios sobre casos similares. De tal cuenta qué: le causó buena impresión, le pareció un militar disciplinado y responsable (características propias del gremio), le pareció un hombre cabal y responsable… sobre todo un “amigo leal” caímos al punto, no. “por eso no me da la gana de quedarme callado…” o sea que usted no es “Roberta” sino “Roberto”, en el teclado la “a” queda muy separada de la “o” y ambas se digitan con manos diferentes, dejémoslo como un error, usted sigue siendo Roberta. “comprendo que es diferente ver los toros desde la barrera que en el ruedo.” Quizá sea un ejemplo muy aguerrido, me parece que está implicado o implicada en algo, es decir, usted se movilizó en las mismas arenas de ese criminal y quiere tapar lo ocurrido, pues fíjese bien, maneja términos e información tipo la G2, y de lo ocurrido en al Embajada española, la Convención de Viena no menciona “dar muerte” en ninguno de sus artículos. No hable de venganza porque así mismo está confirmando las atrocidades cometidas.
Claudia Chupina: aquí nadie invento víctimas, hay que informarse un poquito más, que literatura, fotografías y videos al respecto, abundan. En lo que si estoy de acuerdo es que esta señora se embolsó toda la ayuda que dieron.
Las versiones desde cualquier punto de vista nos llevan a revelar algo que si fue real, hubieron muertes extrajudiciales y alguien dio el mandato para cometer los asesinatos. Total, después de lo sucedido Chupina después de muerto tendrá dos opciones: que lo santifique el papa, o que lo consagren en el infierno, ya veremos.
Claudia, entiendo que sintas cariño por tu abuelo, pero lamentablemente sos la nieta de un (oscuro)personaje histórico, no de un sencillo abuelito jubilado.
Los historiadores no nos cansaremos de denunciar los crímenes cometidos por las fuerzas represivas, dirigidas no por la divinidad, sino por personas de carne y hueso como tu abuelo, y espero sinceramente que los chupinas, los lucas, los ríos, los donaldos, los mejías y demás “patriotas” asesinos no descansen jamás en paz.