
Muchos recurríamos a los molotes de calcetines para jugar pelota. Las bolas de plástico o de tripa de coche también eran populares, pero más populares eran las “canchas” donde nos echábamos las chamuscas.
De puro lodo y con algo de piedrín para darle un toque rudo, los campos se hacían en el callejón, a media calle, la banqueta, un terreno valdío o la verdadera cancha municipal. Porterías de piedras o con el suéter del que nunca quería jugar; esos lugares eran el punto de reunión de niños y hasta adultos.
Cuando uno estaba aburrido y quería divertirse, a la hora del almuerzo en el chance o simplemente para olvidar las penas, las chamuscas frecuentemente eran la solución. Así que ahora, para olvidar las penas, los que puedan y quieran: ¡A echarse un chamuscón Pérez pues!



¿Dónde fue tomada esa foto?
o sólo es un montaje.
Sotogiron: Esa foto fue tomada hace un par de semanas en Santiago Atitlán, el invierno tenía bastante enlodado el campo pero eso no evitó que los patojos se echaran una muy buena chamusca.
Esa foto me trajo muchas memorias. Aunque de habilidad poca, en my imagination siempre fui un Maradona!
QUE RECUERDOS EMPEZAMOS JUGANDO Y DESPUES PELEABAMOS AL RATO OTRA VEZ JUNTOS K RECUERDOS.
“paren la pelota mucha porque viene carro, o doña chentia y le podemos dar un pelotazo”!!!! quien no vivio esta etapa de nuestra niñez que se quedo atras. Saludos paisas.
si me recuerdo cuando en la calle de mi casa cuando no estaba asfaltada y no pasaban muchos carros, nos poniamos a chamusquear a veces con pelota de futbol a veces con pelota de plastico, pero como dice un comentario siempre deciamos , viene carro o cuando venia una viejita,, ahora lamentablemente hhay muchos carros ya nuestros hijos no pueden jugar en la calle. Hay veces que a nuestros hijos le estamos dando mejores cosas TV, Play Station u otras cosas, pero me hubiera gustado que ellos tambien hubieran disfrutado esos momentos
hola! me imagino que no es solo para hombres este blog. A nosotras no nos dejaban jugar, “!esa revolcadera es solo para patojos!” pero era alegre ver a mis hermanos con sus amigos, con los bolsones de porteria, o lo que encontraran. “El equipo del primer gol se quita la camisa mucha!!!” y alli era donde nosotras gozabamos viendo a los patojos enseñar “las costillas” literalmente. Y el inevitable regaño de la nìa mena “traes esos calcetines que se paran solos…” (tiesos del lodo) y mi hermano, feliz por un su golito, todo sudado, contestando entre los dientes para que ella no lo oyera…”no….. me los quito por que ya parecen botas….” En la reformita no habia asfalto, ni drenajes, y creo que eso hacia mas emocionante la chamusca… los domingos de donde sea, se escuchaba a lo lejos el grito al unisono de patojos !!!GOOOOOOOL!!!