En la actualidad hay varios notables guatemaltecos de quienes poco se sabe y se comenta. Tal vez porque no han sido notorios a los medios de comunicación, sin embargo sus aportes no solo a Guatemala, sino al mundo entero, han sido extraordinarios.
Hablar del Doctor Ernesto Molina podrÃa llevarnos un tiempo indefinido, por la magnitud e importancia de su vida profesional a favor de la ciencia médica internacional, especialmente en el campo de la cirugÃa cardiotoráxica.
Egresó con honores de la insigne Universidad de San Carlos de Guatemala, donde por muchos años fue también profesor en las áreas de Microbiologia, HistologÃa, PatologÃa, CirugÃa Experimental y AnestesiologÃa. Su destacado interés en la investigación médica lo hizo obtener una beca en la Universidad de Dusseldorf, Alemania. Desde entonces, la carrera del doctor Molina se ha convertido en toda una esperanza para pacientes cardÃacos alrededor del mundo. Leer nota de Guatemala completa …
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26-02-2006
11-02-2006
¡Ajá, ya se emocionaron!
Principalmente porque en febrero como que se alborotan las pasiones, ¿Verdad?. Recuerden que cuchi- cuchi es como Betty llama cariñosamente a su adorado Pablo, “el enano� Mármol de los Picapiedras.
Hay muchas personas que no llaman a su pareja por su nombre real, sino por sobrenombres incluso raros o fuera de la realidad, como decirle gordo al marido flaco o, por el contrario, flaquita a una esposa un tanto rellenita.
Y cuando la “colgazónâ€? está en su apogeo, como que eso de los nombrecitos se vuelve parte del romance, aun cuando a los otros les suene “tantitoâ€? ridÃculo.
Las mamás tienen esa particularidad también y, especialmente a sus hijos adolescentes les cae como un latigazo en la popularidad ante los amigos. Pero si el “nombrecitoâ€? se los dice su ser amado y apreciado, hasta se inventan nuevos los muchachos. Leer nota de Guatemala completa …
26-01-2006
Aún suspiramos por ese amorcito de la adolescencia o que algunos mas precoces, recuerdan de la niñez. ¿Amores platónicos o simples fantasÃas? O realmente el primero y para muchos, tal vez el único y último amor. Aquella vueltecita en el estómago que se sentÃa al ver pasar a esa persona, a la que si no mirábamos un dÃa, sentÃamos desfallecer. Esa personita que protagonizaba los sueños mas sublimes.
¿Quién no construyó en la mente tantas veces, aquel primer beso y cuando lo dio, o se lo dieron, sintió eso que más que cosquillas era una descarga eléctrica.
Tener por fin a esa persona amada era lo más grande que pudo pasarnos, bailar pegaditos una canción de moda en alguna fiestecita, suspirando y hablándose al oÃdo, aún cuando muchas veces era a escondidas de los papás.
Y los besos, ni se digan. Para muchos, un portón fue el cómplice perfecto para algo más que una simple agarradita de manos.
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