El poeta y matemático alemán Hans Magnus Enzensberger afirmaba hace algunos años que pensar que el Internet serÃa la gran solución esperada por la humanidad era como pensar que la aparición de la imprenta en el siglo a fines del siglo XV iba a erradicar el analfabetismo. Seguro, la analogÃa resulta muy útil para pensar en la importante transformación en la vida humana que el Internet ha representado, eso ni qué discutirlo.
Y bueno, ahà está, una enorme y abstracta red de información que, para aterrizar la idea, se ha convertido en la principal fuente de investigación de un gran número de estudiantes… en el mundo por supuesto, cada contexto tendrá algo distinto que decir.
Por ejemplo, las famosas “Láminas” de distintos contenidos didácticos. Todos recordaremos el dedo levantado del maestro diciendo “no se olviden de traer mañana su lámina de los mayas/del futbol/ de las profesiones/ de las enfermedades venéreas (¡esta es bien famosa!)/ de plantas medicinales/ de monumentos históricos”, y un largo y sorprendente etcétera. En esos nuestros primeros contactos con el material de consulta nos disfrutábamos ver ya las fotos, ya los muñequitos, haciendo o mostrando alguna propiedad que desconocÃamos. Las letritas azules atrás de la lámina terminaban siendo el chivo para el examen.
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Ahora que en el regreso a clases, la universidad es otra cosa. Quien sabe por qué uno se siente distinto cuando vuelve a la U (será porque menos del 1% de Guatemaltecos logran egresar de la universidad y solo el 3.2% logró ingresar a ella). Con un trato más cercano a lo profesional y no a lo maternal (primera gran duda) el ambiente en las aulas universitarias es muy distinto y aunque cambia en cada campus, estamos de acuerdo en que ya no estamos en el colegio.
Empezaron las clases y la opinión siempre estará dividida: los que se alegran y los que de plano no. Los primeros suelen ser los padres de familia, probablemente la principal razón sea el futuro de sus hijos, la formación, etcétera; y en el silencio de la mente también dicen “¡gracias a Dios!, ya no estará en casa todo el dÃaâ€?; sucede. Los otros, los tristes, suelen ser los estudiantes, se acabaron las vacaciones y empieza el largo recorrido, las levantadas temprano, los desayunos atragantados, las tareas (seguro esto es lo más triste), solo mientras se reacostumbran a la rutina.
Con el año nuevo siempre vienen nuevas ganas, refrescado el entusiasmo volvemos a la cotidianidad del calendario pero llenos de alguna extraña y nueva energÃa. Bien por el año que pasó, por lo que pasó o por lo que al fin terminó de suceder, quién sabe, para muchos de nosotros el año nuevo es un excelente pretexto para replantearse muchas cosas.
De Africa o Asia, de Guatemala o México… da igual, nuestra vertebrada compañera de hormigo puede ser de donde ella se siente más cómoda, total, acá le damos duro a sus teclas. SÃ,
Guatemala pegó tremendos gritos, y nos agarramos los pelos, y nos abrazamos, muchos lloraron, una colectiva sonrisa para la victoria de dos grandes, asà es queridos amigos, DOS artistas guatemaltecos que se lanzaron a tremendos cuadriláteros y no perdieron ni la máscara ni la cabellera, salieron con los dorados cinturones en la mano, en orden cronológico de la victoria (con apenas unas horas de diferencia): Julio Hernández y su pelÃcula Gasolina ganaron 3 de 5 premios en la categorÃa “Cine en construcción” en el Festival de San Sebastián (que junto a Venezia, Cannes y BerlÃn son los 4 grandes festivales del cine mundial), casi 24 horas después
Repentinamente se siente en el ambiente un extraño aire de unidad. SÃ, es emocionante recibir buenas noticias, emocionante y, en nuestro caso, obscenamente necesario. El miércoles escuchaba la radio “sÃ, soy originario de Ocós pero vivo en


