Millones han emprendido el viaje hacia afuera de Guatemala buscando mejores oportunidades de vida, añorando seguridad, justicia y mejoras en la situación económica.

Un tema aparte es el gran sufrimiento que conlleva el estar lejos de la familia y trabajar de sol a sol en uno, dos o hasta tres trabajos a fin de sobrevivir en EEUU y todavía enviar remesas a Guatemala para el sustento de la familia que les espera.

Pero para muchos, lo que inició como un sueño y se fue convirtiendo en pesadilla por las condiciones en las que vive un migrante… culmina con el calvario de la deportación.

Más de 28 mil hermanos guatemaltecos vieron su pesadilla empeorada gracias a las redadas inhumanas realizadas por el gobierno de EEUU. En muchos casos, a la “migra gringa” no le importó que los hijos de deportados llegaran una noche a su casa sin padres o hermanos.

IMPACTO EN EL ENVÍO DE REMESAS A GUATEMALA

    Algunos estudios establecen que un migrante guatemalteco envía, en promedio, U$ 300 mensuales por concepto de remesas familiares. Considerando que los 28 mil guatemaltecos deportados en el 2008 no podrán enviar esa cifra, el país vería recortados sus ingresos de divisas por concepto de remesas en más de U$100 millones al año.

    Pero la disminución en remesas se verá acompañada de la difícil situación de estos 28 mil chapines desempleados, miles de familias sin ingresos… miles de guatemaltecos que intententarán de nuevo emprender “el sueño americano”.