GUATE SÚFRELA, ÓDIALA O ÁMALA Y EL ANTISISTEMA EN GUATEMALA.

(Necesario documento de inicio de año)

[Documento elaborado por Mario Godinez, Coordinador de Ceiba. Guatemala, enero 2006.]

 

Consideramos necesario abordar en el final de este primer mes del año una serie de aspectos que creemos es útil debatir dentro de la sociedad guatemalteca para manifestar nuestra voz, ante los diferentes insultos a la inteligencia humana que hemos recibido desde finales de año e inicios del presente.

Con todo el respeto que merecen quienes creen fervientemente (o simplemente quieren hacernos creer) en la idea de que, resolvemos los problemas nacionales haciendo llamados onerosos a cambiar de “nuestra actitud negativa” a una actitud positiva, considero necesario -sobre este asunto, que ocupa diversas y no baratas páginas y espacios de prensa en el país desde hace más de una quincena- emitir una opinión crítica y con propuestas al respecto.

Primeramente considero necesario abordar el inicio de la campaña, sus orígenes y el análisis de su discurso de “independencia y renovación”. Durante el final del primer semestre y parte del segundo semestre del año pasado, recibí en la oficina una llamada telefónica de una persona que se identificó en nombre de la Segeplan, y de su coordinador Dr. Hugo Beteta.

Esta persona me indicó que Segeplan necesitaba saber a detalle cuáles eran los proyectos que la organización donde trabajo, sus zonas geográficas, así como la visión y misión institucional. El asunto nos alarmó porque teníamos algunos indicios de que nuestra entidad, al haber divulgado estudios que denunciaban la inconveniencia de la aplicación de políticas impulsadas desde este gobierno, no tenía el favor del mismo. En otras condiciones nos habríamos sentido importantes al saber que, luego de todos estos años de trabajo, por fin alguien que coordina la planificación del desarrollo del país nos llamaba y se interesaba en lo que hacemos.

Mi reacción fue defensiva y le contesté al señor que hizo la llamada (lamentablemente no recuerdo el nombre) que esa información se la habíamos ya entregado al recién finalizado gobierno del FRG y que, lamentablemente, dicho partido no la había usado para buenos fines si no para fortalecer su estrategia electoral a finales de su período. Fue en ese momento, cuando mi interlocutor me explicó que la información era para un proyecto que se iba a relacionar con la diversidad y la divulgación de experiencias en el país. Coincidentemente, lo que ahora es el proyecto GuateÀmala.

 

Primera conclusión sobre el origen de la campaña: La red informativa que el estado tiene en sus diferentes instituciones fue utilizada para captar a los afiliados de la misma, por lo cual es falsa la afirmación de independencia y de mero emprendimiento juvenil, empresarial y de liderazgo.

 

Luego, es necesario pasar a desmentir algunas afirmaciones sobre lo positivo y lo negativo en el país. Parece -por el discurso de la campaña- que todo el que no mantenga los pulgares alzados o sonrisas a flor de labios, o se refiera a la corrupción actual de los poderes del país, o demande salarios dignos; o bien, simplemente reniegue y denuncie su precaria situación de vida cotidiana, se convierte en portador potencialmente peligroso de un virus que no permite aportar al desarrollo del país.

En otras palabras, el guatemalteco o guatemalteca que todos los días se levanta a las cuatro de la mañana, con la angustia de proveer la comida de sus hijos, va con la cabeza gacha a dejarlos a la escuela y luego continúa arrastrando su cansancio de hacer fila para conseguir un trabajo de portón en portón en las maquilas2, debe tener una actitud diferente: debe andar con los dientes pelados, saludando alegremente a todo mundo, vigilando al mismo tiempo que el asumir la actitud positiva no haga que los vehículos (por cierto pertenecientes a muchos positivos), en esta ciudad enemiga de peatones, le causen una positiva ida al hospital o al cementerio.

 

Segunda conclusión: es un atentado y un verdadero insulto contra la inteligencia humana, el pretender vender a la opinión pública que una campaña con derroche publicitario puede sustituir las grandes carencias del país y las gigantescas faltas de responsabilidad de la derecha conservadora, sostenidas mediante la opresión que no deja de ejercer, desde hace décadas, un grupo reducido de familias. 3

 

Al final de la ruta de la campaña, veremos a un grupo pequeño de líderes -probablemente de la derecha que se dice moderna- encumbrados en un proyecto político (supuestamente “apolítico”) orientado a mantener el status quo y una cantidad enorme de organizaciones pequeñas frustradas retomando, nuevamente, su “negatividad”, después de haber comprobado la imposibilidad de insertarse en un modelo no diseñado para ellos”.

Si el triunfo ideológico de la campaña es total, tendremos un nuevo -pero pequeño- número de organizaciones que reproducirán este neo discurso positivo que, nuevamente, será funcional a la captación de adeptos y aspirantes a “triunfadores”.

Para amar a Guatemala no necesitamos los millones actuales de propaganda, no necesitamos una nueva imagen, necesitamos verdaderas soluciones a los problemas del país. Cuando de sentimientos se trata, amar y odiar son contrapuestos. Sin embargo, el amor a la patria no se circunscribe sólo al concepto tradicional y patriotero de rescate de símbolos anacrónicos de la dominación, ni a la pretensión de ser positivos cuando vemos día tras día caer muertos, mutilados y despedazados.

En efecto, la campaña tiene un “gancho” acertado en el manejo de los sentimientos de los guatemaltecos: si te preguntan “¿Amas a Guatemala?” Casi ninguno contestará “NO”. Pero, si te preguntan “¿por qué?”, entonces, las respuestas se hacen complicadas.

Sería incoherente decir que la amo por su desigualdad 80-20 en la tenencia de la tierra, que la amo por su pobreza extrema en los más de 400 asentamientos marginales de la ciudad, que la amo porque diariamente aparecen cadáveres descuartizados y mutilados de niños y jóvenes que son el futuro (¿positivo?) de Guatemala. Que la amo, en fin, porque el gobierno decide a espaldas del pueblo los próximos 50 años; o que la amo porque los ricos del país y del mundo quieren su oro y sus minerales.

Es más probable que muchos afirmen su amor por los bosques, montañas, volcanes o lagos, aunque sólo los puedan ver de lejos o mientras se ganan unos centavos para sobrevivir.

Otros también pueden decir amar a Guatemala por su gente, “que echa punta”, como comúnmente se dice, con la boca callada, con salarios de hambre y con jornadas eternas. ¡Buena gente! No piensa ni en sindicatos, ni en derechos laborales, ni en organización, ni en salario mínimo, ni en prestaciones.

No pocos declararían amor a Guatemala por su belleza, por los muchos colores de su gente, por la diversidad de su cultura. “¡Tan bonitos que se ven los inditos de trajes raídos con su carga y las mujeres con la leña y el niño en la espalda!

En fin, diversas respuestas se podrían dar; dependerá del papel que juegue tal o cual persona en la escala de los positivos.

Muy pocos podrían decir “amo a Guatemala por que la sufro, porque nada puede callar el llanto que me genera que no se componga, que siga siendo una finca feudal, donde me persiguen si denuncio la injusticia y los desmanes del poder.

 

Tercera conclusión: El amor a la patria no se mide por propaganda ni por actos de corifeos con manifestaciones patrioteras. Se mide por la cantidad de cambios impulsados con perspectiva colectiva en mi trabajo diario por los demás. El amor a la patria no necesita anuncios ni recetas.

 

A propósito del Antisistema.

 

Uno de los ejemplos dados por la mencionada campaña para cambiar de actitud es decir que no tiremos nuestros desperdicios desde los vehículos, que no nos pasemos el semáforo en rojo, que no estacionemos en los pasos de cebra, que no tengamos actitud derrotista, que respetemos al otro y su diferencia con respecto a nosotros, que no tiremos la basura en lugares clandestinos, etcétera. ¡Ah! Y otra cosa: que no compremos discos chafas sino originales y artículos de marca registrada. En fin, que cumplamos las leyes diseñadas para ordenar esta barbarie llamada Guatemala.

En otras palabras, el guatemalteco común debe dejar de ser “antisistema”. Porque todo iría mejor si todos cumplimos con las leyes y normas, respetamos el orden establecido y somos “propositivos”.

Pero ¡Oh, Sorpresa!. Los guatemaltecos pobres no podrían vivir y mantener con su actividad económica este país, si tuvieran que comprar en almacenes de ropa original en lugar de las imitaciones que cuestan 300% menos; o comprar medicinas de marca, en lugar de productos genéricos 400% más baratos; o comprar en el supermercado en lugar del mercado cantonal. Si luchar por la vida es ser antisistema, entonces eso no es un crimen.

Es más reprochable que, teniendo todos los recursos necesarios, un gobierno no cumpla con lo que le mandan su Constitución, los tratados internacionales que ha ratificado y una serie de leyes internas. Ejemplos abundan: desde las gestiones para remodelar el aeropuerto, o la construcción del puerto de Champerico, hasta los cientos de asesinatos de mujeres que no han sido aclarados ni evitados.

Pero aquí, los “positivos” pueden cerrar el paso en la Plazuela España, porque siguen los juegos del poder. Recuerdo que, protestando contra el TLC el año pasado, un grupo pequeño de ciudadanos tomamos la Plazuela España para encaminarnos hacia el centro de la ciudad. No pasó media hora sin que cayeran, garrote en mano, los antimotines para disuadirnos “positivamente” de respetar la “libre locomoción”.

Lección aprendida: Me sentiré en futuras ocasiones con toda la solvencia ciudadana para ir a ponerle un afiche contra el TLC (Claro debidamente pintado, con sus alambritos y todo para que EMETRA me lo deje siquiera unas horas) al toro de la Reforma, luego de verlo como dijera un columnista hoy ataviado o “…envuelto en la bandera de Bolivia ¿Humor involuntario o un saludo desde el trópico al compañero Evo Morales?”4

 

Cuarta conclusión: Las violaciones a la ley, si vienen de los sectores pobres, tienen inmediato castigo; pero si vienen de los ricos, no sólo persisten impunes sino se celebran en los medios.

 

La susodicha campaña ha caído como anillo al dedo a los actuales gobernantes, en el medio de la tragedia de su popularidad en descenso. Es oportuna para el reciclaje de la derecha y su renovación con liderazgos más jóvenes. Nos mantiene entretenidos mientras se terminan de desmantelar los servicios sociales del Estado, se atenta contra la dignificación del magisterio, se niega el derecho a la planificación familiar, se desconocen responsabilidades frente a los adultos mayores, se promueven políticas que nos llevan a perder la soberanía alimentaria y se persigue a los campesinos por reclamar mejores salarios y tierra para trabajar.

¿Quién es el líder positivo? Juzgue usted.

 

Convertir el Cuarto Mundo en Paraíso.

 

Toda esta propaganda a la que me he referido, nos lleva a pensar que tenemos varias opciones:

a) Aceptar que hay que entrarle a la mentalidad positiva. Para ello le recomiendo tener dinero suficiente y un buen psicólogo que le apoye a desarrollar autocontrol, para no enfadarse con la rapidez con que las cosas se siguen descomponiendo en el país.

b) Otra, mas execrable pero que lamentablemente cobra cada día más afiliados en el mundo, es la opción por los fundamentalismos. El fundamentalismo del mercado, uno de los más fuertes hoy día, ha saturado las mentes de quienes dirigen nuestro país y no para de provocar muerte a su paso.( No recomiendo fundamentalismos.)

c) Tercera opción, en la que los guatemaltecos somos expertos, es lidiar cual toreros al convivir con un “cuarto mundo” que se expande y tratar de construir una microrealidad llamada “sobrevivencia” que nos permita fabricarnos sonrisas esporádicas con sueños y realidades inventadas. Para ello se nos recomienda ser prudentes, no meternos en babosadas, no tener suficiente dinero en las bolsas, no salir de noche, no andar solos (peor solas) y soportar todo lo que podamos sin chistar.

¿No hay otras?

Bueno, como nada puede ser dicho ahora solo en sentido crítico, las nuevas oleadas de las modas políticas nos invitan a “proponer” para que los anaqueles de las oficinas de gobierno archiven toneladas de propuestas escritas y elaboradas por multiplicidad de sectores. Vamos, otra vez, a hacer el ejercicio.

 

He aquí, una serie de campañas que más efectivas, baratas y realistas:

 

a) Campaña Guate-Riqueza: Repártala. Propongo como núcleo de esta campaña a las 20 familias más ricas del país, para que diseñen cómo, en un plazo de 10 años, erradicar la concentración de la riqueza y distribuirla justamente. Como cultura de esta campaña propongo la cultura de la “Igualdad”.

 

b) Campaña Guate-Impuestos: Páguelos. Propongo como núcleo de esta campaña a las 17 grandes empresas que adeudan al Estado millones de quetzales; para que, en un plazo de 2 años, diseñen la forma de pagar adecuadamente sus impuestos sin evadirlos o disfrazarlos de “acción social privada porque el gobierno es corrupto”. Como cultura de esta campaña propongo: “Que pague más el que más gana”.

 

c) Campaña Guate-Liderazgo: Recíclese. Propongo como núcleo de esta campaña a los principales partidos políticos y a los cabecillas de los poderes paralelos, para que, se propongan, en un plazo de 6 meses, la estrategia de hacerse a un lado en la toma de decisiones nacionales y den lugar a nuevas generaciones de líderes. Como cultura de esta campaña propongo: “Cero caciques”.

 

d) Campaña Guate-Positiva: Láncese al agua. Como núcleo de esta campaña, los bancos del sistema; y que apoyen, concretamente, por lo menos 100,000 proyectos de mediana envergadura en micro empresas que permitan a los habitantes mejorar sus condiciones de vida, dándoles capital accesible, tecnología apropiada y promoción en los principales diarios del país. Como cultura de esta campaña propongo: “Sistemas financieros para todos….pero con intereses bajos en el préstamo y óptimos al ahorro”.

 

e) Campaña Vive-Guatemala: Construya vivienda. Como núcleo de esta campaña, los principales bancos del sistema (nuevamente), las empresas ligadas a la construcción habitacional y el Estado de Guatemala. Para que en un plazo de 10 años puedan dar solución al déficit de un millón de viviendas. Así, 6 millones de guatemaltecos podrán amar a Guatemala de mejor manera: viviendo libres de goteras y las inclemencias del tiempo, sin riesgo de ser desalojados, sin arrimarse a los barrancos y sus consecuentes riesgos de deslaves durante el invierno.

 

f) Campaña Guatemala Segura: Cuídese de los balazos. Como núcleo de ésta, las fuerzas de seguridad nacionales y privadas, para que, en un esfuerzo sin precedentes, cesen de forcejear por el negocio del uso de la fuerza (que legalmente corresponde al Estado) y se inicie un proceso real –y legal- de combate al crimen organizado y seguridad civil para todos los barrios del país. Cultura que propongo para esta campaña: “Liberemos a los ricos de sus jaulas de oro”.

 

Guatemala, enero 2006.

2 Interesante reportaje que demuestra que de 40-100 guatemaltecos promedio hacen calvario en cada maquila para conseguir trabajo, puede encontrarlo en El Periódico del domingo 22 de enero 2006.

3 Se está acabando para las elites del país la viabilidad del uso del modelo conductista para manipular la voluntad y opinión pública. Tendrán los sesudos sicólogos del poder que ingeniárselas para que, sin tortillas en la panza, los guatemaltecos pobres sea positivos.

4 Luis Aceituno. El Periódico, 24 de enero de 2006.